Las organizaciones son las mayores generadoras de bienestar, solo necesitamos reorientarlas.

Julio 30 / 2020

Sí, esta pandemia ha llevado a muchas personas a evaluar su forma de vida, tal vez, incluso a valorar lo que antes no se valoraba y en algunos casos se miraba con desprecio o sinónimo de conformismo; como el estar empleado y no “atreverse” a ser emprendedor a “correr el riesgo” de intentar y luchar por un sueño. Tal vez podamos estar dándonos cuenta de que muchos de los sueños se originan en limitaciones mentales que ponen en evidencia nuestra dificultad para valorar, servir y comprometernos. 

Sí, soy un convencido del profundo valor social de las empresas como entorno para servir y construir un bienestar en común. No, las empresas no son entes malvados que le chupan el alma a las personas, ni los colaboradores son víctimas; es una relación transaccional enmarcada en unos acuerdos claros. No pretendo tampoco ignorar que en muchas organizaciones no hay un equilibrio, a lo que me gustaría llevarlos es a comprender que el bienestar es el resultado de la interacción de varias voluntades actuando en un solo punto de unión y no el resultado de perseguir sueños a través de los cuales lo único que se pretende o espera es que las cosas funcionen a la manera de cada uno. Cuando se habla de cambiar el mundo y de crear un entorno más sano para todos, esa fuerza, ese impacto y los recursos necesarios para hacerlo, no están en el individuo, están en una organización. Lo único que hay que hacer a nivel organizacional y a nivel personal, es reorientar el propósito que guía tanto a personas como a organizaciones. Para lograr esto, necesitamos partir de la valoración y es a lo que nos está llevando esta pandemia, a valorar a todos los agentes implicados en una organización.  

No, no me mal interpreten, no estoy en contra de los emprendedores, qué sería del mundo sin Ford, sin Richard Threvithic y George Stephenson, sin Alessandro Volta, sin Michael Faraday, sin Edwin L. Drake, sin Frank Hardart y Joseph Horn, sin Elon Musk y muchísimos más, la lista es larguísima. ¿Entonces de qué hablo? Que estas personas y muchas otras no estaban pensando en emprender para llenarse de dinero, sino en ofrecer una solución al mercado, dar una respuesta. A lo que me refiero, es que esta pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de complementarnos, de comprometernos, de estar alineados con un propósito generador y multiplicador del bienestar. De alguna u otra manera el bienestar es el resultado de asociarse con un propósito en común.