Encuentra en tu voluntad la estrella de guía.

Diciembre 03 / 2020

Llegamos a diciembre. El 2020 llega a su fin, y esto psicológicamente, por lo menos en nuestra cultura occidental, marca un hito en el que las personas se descargan, se sueltan y se relajan en cuanto a lo vivido y pasado, y preparan su mente y su cuerpo para encarar o abordar un nuevo año.
¿Cómo podemos describir este año? Realmente... por lo menos desde nuestra experiencia (la de Paho y la mía. Permítanme incluirla) ha sido un año diferente, interesante y enriquecedor. Un año en el que hemos seguido verificando las herramientas con las que contamos, esto de alguna manera ha hecho que haya sido fácil, no hablo con el ánimo de regodearme y espero que no se lea así, sino con el ánimo de mostrar que lo que enseñamos si funciona. Lo que vivimos este año; en mucho, ha sido una cosecha, no quiere decir que no hayamos sembrado durante estos meses, por supuesto que también lo hemos hecho. El asunto en sí, es que ha sido un año que construimos en los años previos. Sí, puedo decir que en alguna medida nuestra historia se parece a la de los tres cerditos, aquella que dice que había tres cerditos y cada uno construyó una casa para protegerse del lobo feroz (¿la recuerdan?) el primero hizo una casa de paja, el segundo de madera y el tercero de ladrillo, llegó el lobo; sopló y sopló y derrumbó todas las casas a excepción de la de ladrillo. Bueno, en estos años de matrimonio y de sociedad comercial, desde mi punto de vista (aquí no incluyo a Paho) esto es lo que he experimentado, hemos pasado por estos primeros estados: los de la construcción de paja y la de madera, hasta poder tener hoy una construcción más sólida y… como reza la historia, cuando llegó el lobo, sopló y sopló no pudo derrumbar la construcción de ladrillo. No ha sido fácil, no ha sido de la noche a la mañana el resultado que hoy tenemos. Ha sido el fruto de muchos errores que hemos sabido aprovechar y convertir en lecciones (no desde el discurso nueva era, sino desde la actualización de procesos de la ingeniería) en especial como siempre lo digo y lo repetiré, ha sido el resultado de no luchar ni buscar lo que quiero, sino de saber escuchar qué es lo que las personas quieren (no quiere decir que en algunos casos no haya buscado lo que quería, por supuesto que sí. Sin embargo, siempre leyendo los resultados y no dejando que lo que quiero me nuble el pensamiento, aunque en algunos casos no he tenido buena auto-observación y por buscar lo que he querido he tenido buenos tropezones) el aprendizaje más grande, ha sido este renunciar a lo que quiero, valorar y comprometerme con lo que tengo. ¿Por qué traigo a colación esto? Porque al cierre del año muchos de ustedes pueden estar en esta etapa de evaluación, con la ansiedad de que se termine el año e inicie cuanto antes el siguiente, que como lo dije antes, es un cambio psicológico. Un simple cambio de fecha en un calendario no hace nada, lo que genera el movimiento a unos resultados diferentes, es el mirar hacia adentro, el recogimiento interior. Si bien estamos en el trópico, por lo menos el que escribe comparte esa visión de una navidad con nieve más que una tropical, no por la influencia del mercadeo anglosajón, sino porque el invierno invita al recogimiento, a encender el hogar, a buscar el abrigo. Si uno esto al pesebre de San Francisco de Asís; con mucha humildad, que era lo que él quería inspirar con su pesebre o nacimiento. La humildad para hacer a un lado la tozudez, el orgullo, la prepotencia y sí, también la baja autoestima y la conmiseración. Aprovechemos este fin de año para hacer una evaluación de los resultados que hemos obtenido a nivel interno y externo, tengamos la humildad para reconocer que esos resultados se han originado en la información que hay en nuestra mente y no en otro lugar (no, tu no has generado la crisis de otros o que alguien haya muerto, ni más faltaba. Sin embargo, el sufrimiento y el conflicto interno sí se han generado en ti). Si no hay la humildad para el recogimiento y la auto-observación, no puede haber evaluación, y sin evaluación no hay cómo aprender de los errores y buscar otras opciones y sin esto, no hay cómo construir un nuevo año. Un nuevo año lleno de satisfacción lo construyes tú, no el calendario. Permítete el recogimiento y el renacer, mira hacia adentro y encuentra en tu voluntad de ser feliz por ti mismo esa estrella que te guiará a nuevas tierras.
Feliz recogimiento, nacimiento, feliz vida, construye tú tu próximo año aprendiendo de  este año que termina.